El sábado es el día más amargo de la semana,
al menos en lo que a corazones se refiere.
El sábado el sol no quiere salir,
acude a uno la tormenta,
no sé si se acongoja por el miedo
de no hallarte en la madrugada
o por la certeza de que anoche,
quizás,
seguro,
fuiste de otra.
El sábado precede al domingo.
Recuerdo aquellas tardes otoñales de domingo
en las que paseábamos como dos colegiales,
rodeados de amigos.
Las echo de menos.
Añoro tu ausencia
yo suelo añorar los domingos por la tarde. Idgy añoraba a Ruth cada día. Magnífica película. Besos
ResponderEliminarsin duda un ejemplo de valentía.
ResponderEliminarGracias por pasarte! =)