El sol ha salido, un sol radiante que calienta las espaldas al caminar, como el abrazo de un amigo o como tu mirada al fondo de la barra.
El sol ha vuelto a salir, con lo mucho que me gustan las bufandas...
En realidad no sé que es lo que más me gusta si el agradable y placentero abrazo que nos dan o tu roce colocándomela en su sitio.
Creo que lo que más me gusta de las bufandas eres tu.
Pero el sol ha vuelto a brillar y tu me has regalado tu sonrisa, esa que llevaba tanto tiempo escondida, haciendo que me sintiese pequeñita. Ese trocito que te llevas cuando te vas es demasiado grande.
Y ahora me siento enorme.