Me he vaciado por dentro. Sí, ayer. Después de una angustia que duró cerca de dos horas, de llorar durante la mitad de este tiempo, me he dado cuenta de que estaba vacía. Sí, señores, mis lágrimas son mis sentimientos. No creo poder sentenciar nada con más seguridad que esto.
Después de la película he podido presenciar el momento en el que mis labios pronunciaban sin ningún tipo de reparo o pudor que la escultura era un arte que no me llegaba, que me dejaba impasible; que ante una obra arquitectónica en mi cabeza pesaba el funcionalísmo ante la belleza, ...; sólo le di un respiro a la pintura, y a la música y el cine, eso es indudable, pero con ciertos reparos.
Idgy!!!!
Atónitas se quedaron mis acompañantes.